En ocasiones, las parejas fallan en algo tan aparentemente sencillo como la comunicación. Parece fácil hablar pero a veces las palabras se convierte en verdaderas armas contra el otro, o simplemente no hay palabras, lo que lleva más a un problema de incomunicación. Veamos algunos ejemplos.
A veces una persona que en la vida diaria es capaz a expresarse con claridad, cuando llega el momento de hablar con su pareja se bloquea y comienza a expresar sus opiniones de un modo vago, da vueltas alrededor del asunto pero no concreta nada, se pierde en detalles triviales.
La Señora C deseaba salir a cenar con su marido el sábado.
Sra. C: "este sábado es mi cumpleaños, ¿recuerdas?"
Sr. C: "Sí, claro que me acuerdo"
Sra. C: "¿Qué te apetece que hagamos?"
Sr. C: "Bueno yo había pensado en pasar el día con los chicos"
Sra. C: "¿qué es que no quieres que pasemos el día juntos?"
Sr. C: "pero si los dos iremos a ver juntos a los chicos". No hay quien te entienda, ¿Qué es que tu habías pensado en otra cosa?"
Sra. C: "Déjalo, no te esfuerce, ya veo lo que te importo".
Sr. C: ¿?
La Señora C desea ir a cenar el día de su cumpleaños con su marido pero no se lo propone. En lugar de ello espera que su marido adivine cuáles son sus deseos.
El temor a ser rechazado hace que una persona se cloque a la defensiva cuando se trata de hablar sobre algo que a un miembro de la pareja no le ha gustado.
El Señor L había quedado con su mujer para acudir al psicólogo a las cinco pero éste se duerme la siesta y no llega a tiempo.
Sra. L: "Son más de las cinco, llegas tarde para nuestra cita"
Sr. L: "Bueno, podías haber entrado tú a hablar con el psicólogo"
Sra. L: "Quedamos en acudir los dos juntos, ¿recuerdas?"
Sr. L: "Eres una exagerada, no me parece que sea para tanto, ni que no hubiese venido"
Sra. L: "¿Exagerada? Has llegado tarde a una cita importante, eso trato de decirte
Sr. L: "Eres insoportable, he de ser perfecto. Es la única vez que llego tarde""¿Qué es que a ti nunca te pasa?"
El Señor L es incapaz de reconocer que se ha equivocado y se coloca a la defensiva continuamente. No escucha lo que su mujer le pide ni trata de entenderla, tan solo se defiende, lo que provoca la frustración de su mujer.
Parece obvio recordar que las personas tenemos diferentes formas de expresarnos, unas personas hablan más y otras menos. Pero en pareja esta es una cuestión muy importante a la que no se le suele prestar atención. Una persona que habla mucho, con muchos ejemplos, puede inundar al otro y hacer que pierda el hilo de la conversación y terminar por no participar en ésta. En conversaciones del día a día puede no suponer demasiado problema pero en una discusión conlleva a una gran frustración para ambos miembros de la relación. Es fácil que al final de ésta el hablante reproche al escuchante no haber dicho nada.
Sra. A: "No se cómo pudiste hacer ese comentario en público".
Sr.A: "La verdad es que."
Sra. A: "Bueno, realmente no es la primera vez que lo haces, no sé de qué me sorprendo. Recuerdo que en la cena que tuvimos (.), , bueno y el año pasado cuando (.).
Sr. A: "En esa ocasión."
Sra. A: "Bueno, aquella cena fue memorable, ¿Te acuerdas de lo que me dijiste al llegar a casa?"
Sr. A: "¿De que cena me hablas?"
Sra. A: "No se para que hablo contigo, ni siquiera te acuerdas de que cena estoy hablando"
La Señora A, parece que tiene muchas cosas que resolver con su marido, pero la forma de hacerlo no hace que se solucione nada.
Es sordo el que no quiere oír. Es ciego el que no quiere ver.
Con LO QUE DECIMOS, transmitimos una idea pero detrás de esta idea está aquello que queremos decir con lo que decimos. Y aunque el emisor casi siempre puede ser más directo, el receptor de nuestras palabras también ha de saber descodificar lo que queremos decir con lo que decimos.
Si le preguntamos a alguien: ¿tiene hora?, no esperamos que nos conteste de una forma literal: "Sí"; entendemos que lo que quiere decir es "¿me puede decir qué hora es?".
En una conversación en pareja es necesario saber qué hay detrás de lo que la pareja quiere decirnos. Eso es conocer a una persona.
Con CÓMO DECIMOS LAS COSAS, también transmitimos mucha información que el receptor ha de saber descifrar. La comunicación no verbal es tan importante como lo que decimos y transmitimos tanto con nuestras palabras como con nuestros gestos.
Sr. V: "¿Qué tal te ha ido en tu trabajo hoy?"
Sra. V (con voz baja y mirada triste): "Bueno, bien más o menos"
Sr. V: "Pues yo bien también, aunque fíjate lo que me dijo el jefe hoy (..)
Si no sabemos observar a nuestra pareja o no queremos hacerlo, es difícil que se de una comunicación eficaz y podemos crear una gran frustración en el otro miembro de la pareja.
Al igual que es sumamente importante transmitirle a nuestra pareja sentimientos positivos también lo es expresar adecuadamente los sentimientos negativos. Los sentimientos negativos más comunes son tristeza, dolor, soledad, fastidio, celos, enfado, frustración, y desacuerdo, entre otros.
No sabemos expresar emociones negativas cuando:
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